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Wednesday, January 19, 2011

El coste de no escuchar a la naturaleza

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 Un cataclismo ambiental, social y humano se ha abatido en la segunda semana de enero sobre las tres ciudades serranas del Estado de Río de Janeiro, Petrópolis, Teresópolis y Nueva Friburgo, con cientos de muertos, destrucción de regiones enteras y un inconmensurable sufrimiento de quienes perdieron familiares, casas y todos sus haberes. Sus causas más inmediatas han sido las lluvias torrenciales propias del verano, y la configuración geofísica de las montañas, con poca capa de suelo sobre el cual crece una exuberante floresta subtropical, asentada sobre inmensas rocas lisas, que a causa de la infiltración de las aguas y el peso de la vegetación provocan frecuentemente deslizamientos fatales.

Se culpa a las personas que ocuparon las áreas de riesgo, se incrimina a los políticos corruptos que distribuyeron terrenos peligrosos a la gente pobre, se critica al poder público que se mostró indolente y no hizo obras de prevención por no ser visibles y no atraer votos. En todo esto hay mucha verdad, pero la causa principal de esta tragedia avasalladora no reside en eso. 






La causa principal deriva del modo como solemos tratar a la naturaleza. Ella es generosa con nosotros, pues nos ofrece todo lo que necesitamos para vivir, pero en contrapartida la consideramos como si fuera un objeto del que podemos disponer a capricho, sin sentido de responsabilidad por su preservación y sin que le demos retribución alguna. Al contrario, la tratamos con violencia, la depredamos, arrancando todo lo que podemos de ella para nuestro beneficio. Y encima la convertimos en un inmenso basurero de nuestros desechos. 

Todavía peor aun: no conocemos su naturaleza ni su historia. Somos analfabetos e ignorantes de la historia que se realizó en nuestros lugares a lo largo de millares y millares de años. No nos preocupamos de conocer su flora ni su fauna, las montañas, los ríos, los paisajes, las personas significativas que vivieron ahí, artistas, poetas, gobernantes, sabios y constructores. 






Somos en gran parte todavía deudores del espíritu científico moderno que identifica la realidad con sus aspectos meramente materiales y mecanicistas sin incluir en ella la vida, la conciencia y la comunión íntima con las cosas que los poetas, músicos y artistas nos evocan en sus magníficas obras. El universo y la naturaleza tienen una historia que está siendo contada por las estrellas, por la Tierra, por la afloración y la elevación de las montañas, por los animales, por los bosques y selvas, y por los ríos. Nuestra tarea es saber escuchar e interpretar los mensajes que nos mandan. Los pueblos originarios sabían captar cada movimiento de las nubes, el sentido de los vientos, y sabían cuando venían o no trombas de agua. Chico Mendes con quien participé en largos recorridos por la selva amazónica de Acre sabía interpretar cada ruido de la selva, leer las señales del paso de la onza en las hojas del suelo, y con el oído pegado a la tierra conocer la dirección que llevaba la manada de peligrosos cerdos salvajes. Nosotros hemos olvidado todo eso. Con el recurso de las ciencias leemos la historia inscrita en las capas de cada ser, pero este conocimiento no ha entrado en los currículos escolares ni se ha transformado en cultura general. Antes bien, se ha vuelto técnica para dominar la naturaleza y acumular. 






En el caso de nuestras ciudades serranas es natural que haya lluvias torrenciales en el verano. Siempre pueden ocurrir desmoronamientos de las laderas. Sabemos que ya se ha instalado el calentamiento global que hace estos sucesos más frecuentes y más intensos. Conocemos los valles profundos y los riachuelos que corren por allí. Pero no escuchamos el mensaje que nos envían, que es no construir casas en las laderas, no vivir cerca del río, y preservar celosamente la vegetación de las riberas. El río tiene dos lechos: uno normal, menor, por el cual fluyen las aguas corrientes y otro mayor por donde se vacían las grandes aguas de las lluvias torrenciales. En esta parte no se puede construir ni vivir. 





Estamos pagando un alto precio por nuestro descuido y por la destrucción de la Mata Atlántica que equilibraba el régimen de lluvias. Lo que se impone ahora es escuchar a la naturaleza y hacer obras preventivas que respeten el modo de ser de cada ladera, de cada valle y de cada río. 


Sólo controlamos la naturaleza en la medida en que la obedecemos, sabemos escuchar sus mensajes y leer sus señales. En caso contrario tendremos que contar con tragedias fatales evitables. 
 

Leonardo Boff

Buenas Noticias

“Si nunca lamentaste el carecer de alas para no profanar la naturaleza con tus crueles pasos humanos, entonces nuna has amado esa tierra. (…) Puedes mirar a lo alto todo lo que quieras: no conocerás el estremecimiento de los raros encuentros con esa tierra menospreciada al caminar. (…) El mismo hombre que va de puntillas por las losas de la iglesia, escupe en los jardines…”
 E. Cioran
Brevario de los vencidos

“En cuanto alguien se sale de su marco original […] El hombre nació para vivir con los animales…y se lanzó a una aventura que no es natural, es extraña, con que ya no tiene un marco definitivamente fijado. Pero esta aventura del hombre es anormal, se vuelve necesariamente contra él”.
“…el hombre (…) debería haber vivido una existencia estacionaria, cercana a la animalidad, sin orgullo ni ambición”.

“Las especies animales habrían durado millones de años si el hombre no hubiera acabado con ellas”.

“Creo que el hombre está condenado (…) Si todo va bien, acabará degenerado, impotente: una caricatura de sí mismo, un animal degenerado. Todo lo que el hombre hace se vuelve contra él (…) Esa es la gran ironía de la historia como destino del hombre, que no consiste sino en corromperse”

E. M. Cioran. Publicado en el libro Conversaciones con E. M. Cioran  (editado en español por Tusquets Editores, con traducción de Carlos Manzano)




Sunday, December 5, 2010

La importancia de los árboles

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Información de:


Ambiental

            Regulación Hidrica

                        El árbol amortigua la lluvia

                                    La copa de un árbol es flexible y está diseñada para atrapar la lluvia, causando que ésta se deslice a través de las hojas, ramas y el tronco hasta llegar al suelo. Al amortiguarse el impacto de la lluvia en el árbol se abate la erosión y se protege al suelo superficial.

             Regulación Térmica

                        El árbol da sombra

                                    La copa de un árbol está diseñada para captar la luz solar y al extenderse sombrea el piso, causando bienestar en un día soleado y protegiendo la fauna, la flora inferior y al hombre y sus bienes, del efecto dañino del impacto directo de los rayos solares.

                        Los bosques regulan el clima

                                    A nivel global los bosques reducen el calentamiento de la atmósfera y regulan el clima de la tierra. En las ciudades, la pérdida de árboles eleva las temperaturas y la evaporación del suelo . La falta de árboles suficientes en varios cuadros de la ciudad permite que las islas de calor sean más severas. Las temperaturas en las calles del centro de la ciudad en primavera y verano pueden ser hasta de 3ºC más en promedio que en las de los parques y alamedas de la ciudad; el equivalente a 200 m de elevación por cada grado centígrado.

                        Los árboles reducen la velocidad del viento

                                    Es cierto que no detienen un huracán, pero su presencia resta velocidad a las tormentas, disipando su fuerza y mejorando el ambiente.

            Reducen la contaminación del aire

                        El árbol filtra los vientos
                                   
Su copa está diseñada para que el aire pase a través de las hojas, filtrando los polvos, cenizas, humos, esporas, polen y demás impurezas que arrastra el viento. Las hojas pubescentes y la corteza rugosa en el tallo atrapa tales impurezas.

                        El árbol secuestra el bióxido de carbono que contamina la atmósfera

                                    A través de la fotosíntesis que realizan las hojas, el árbol atrapa el CO2 de la atmósfera y lo convierte en oxígeno puro, enriqueciendo y limpiando el aire que respiramos. Se estima que una hectárea con árboles sanos y vigorosos produce suficiente oxígeno para 40 habitantes de la ciudad. Un bosque de una hectárea consume en un año todo el CO2 que genera la carburación de un coche en ese mismo período.
En este proceso las hojas también absorben otros contaminantes del aire como el ozono, monóxido de carbono y dióxido de sulfuro, y liberan oxígeno.


            Reducen la Contaminación Sonora

            Los árboles abaten el ruido

                                    El tejido vegetal amortigua el impacto de las ondas sonoras, reduciendo los niveles de ruidos en calles, parques y zonas industriales. Plantados en arreglos especiales alineados o en grupos, las cortinas de árboles abaten el ruido desde 6 a 10 decibeles.

            El árbol genera biodiversidad
                       
Los bosques forman las comunidades más diversas de la tierra, porque éstas proliferan bajo su protección. Muchas especies arbóreas han coevolucionado con insectos y aves polinizadoras, dispersores de frutos y semillas y otros microorganismos del suelo, como la micorriza, con quien vive en simbiosis permanente. Los bosques ofrecen nichos diversos a la fauna mayor y menor, lo cual favorece la creación de nuevas especies animales y vegetales, aumentando la biodiversidad del planeta.
También en las ciudades el arbolado deberá ser autóctono o nativo para poder generar la mayor biodiversidad.

                                     
Social

            El árbol urbano ahorra energía eléctrica

                        Los árboles bien ubicados alrededor de la casa filtran el aire cálido y lo refrescan al cruzar su copa, sombrean paredes, patios, techos y ventanas, bajando los costos del aire acondicionado.

            El árbol urbano y la comunidad

                        Los beneficios económicos indirectos de los árboles son aún mayores. Estos están disponibles para las comunidades o regiones. Los clientes pagan recibos de electricidad más baratos cuando las compañías del servicio construyen menos instalaciones para abastecer los picos de consumo, utilizan menos cantidad de combustibles fósiles en sus hornos y necesitan menos medidas de control de contaminación aérea. Las comunidades también pueden ahorrar si se precisa construir en la región menos instalaciones para controlar las escorrentías de las tormentas. Para un individuo estos ahorros son pequeños, pero para la comunidad la reducción de dichos gastos supone mucho dinero.
Los árboles brindan sensación de bienestar, embellecen el paisaje urbano y constituyen un valor de patrimonio para el municipio.



 Donde hay árboles hay vida


Temas relacionados:

El amor por los árboles

El amor por los árboles (2º parte)


"THE GIVING TREE", "EL ÁRBOL QUE DA" o "EL ÁRBOL GENEROSO"

Monday, August 9, 2010

¿Qué hago con este pajarillo caído de un nido?

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Seguimos con nuestros pequeños y fáciles consejos sobre qué hacer con los animales que nos encontramos, con el fin de hacerles el menor daño posible.
 El enlace (http://www.youtube.com/user/PGS1999) te lleva al canal que tiene Proyecto Gran Simio en Youtube donde hemos colgado este nuevo video. Échale un vistazo y difúndelo a ver si pasa como con el pequeño video sobre vencejos, que hemos recibido muchos mensajes indicándonos que gracias a él han podido liberar los vencejos que se han encontrado esta primavera y lo que llevamos de verano.


Paco Cuellar 

 


Friday, July 16, 2010

La luz de la naturaleza

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Seres bioluminiscentes


Las luciérnagas no son los únicos seres vivos capaces de emitir luz. Seres tan diversos como medusas, moluscos, peces, bacterias, hongos y hasta tiburones tienen esta capacidad. Los científicos empiezan a entender algunas de sus funciones, como la atracción sexual o la defensa ante depredadores o la caza. Pero también se utiliza para desarrollar aplicaciones prácticas, como la detección de la contaminación, la lucha contra enfermedades como el Alzheimer o el cáncer, o dispositivos para captar emisiones débiles de luz de otros seres, entre ellos, los propios humanos





La bioluminiscencia es una facultad más común en la naturaleza de lo que se piensa, si bien el medio marino es el hogar de la mayoría. Se estima que un 90% de las especies de la zona media y abisal de los océanos producen luz de alguna manera y cada vez se encuentran más especies que tienen esta facultad. En la isla canaria de La Gomera se halló el año pasado una babosa marina, bautizada Akera silbo por sus descubridores, que emite destellos luminosos cuando se siente molestada.

Los científicos han descubierto varias maneras de generar esta luz biológica. En el caso de las luciérnagas, algunas especies de calamar y seres unicelulares como los dinoflagelados, la iluminación procede del interior de su cuerpo. En la Bahía de Puerto Mosquito (Puerto Rico), la espectacular emisión lumínica de los dinoflagelados forma parte del atractivo turístico de la isla. Las luciérnagas amplifican además su luz con unos cristales a modo de reflector. La eficiencia de estos insectos en enorme: su emisión se realiza sin apenas pérdidas de energía, frente al 10% de aprovechamiento energético de una bombilla incandescente. 





 Otros seres vivos crean la luz fuera de su organismo, tras la expulsión de las sustancias que originan la reacción luminosa. Es el caso de bastantes crustáceos y algunos cefalópodos de las profundidades marinas. Por su parte, algunos animales, como ciertas especies de gusanos, moluscos o peces, se valen de unas bacterias luminiscentes conservadas en sus vejigas. En algunas de ellas estos órganos están conectados a su sistema nervioso, de manera que controlan la luz.

Las funciones de esta luminiscencia natural son también muy diversas y, en algunos casos, sorprendentes. El elemento de atracción sexual mueve a las luciérnagas para utilizar la luz de sus abdómenes. Los científicos han descubierto que cada especie de luciérnaga emite su luz en una longitud de onda y frecuencia concreta para evitar confusiones con otras especies. La intensa luz de una especie de hongo, la Armillaria mellea, atrae a insectos que dispersan sus esporas, una manera de perpetuar su descendencia. 

 El efecto defensivo es otra de las utilidades en varias especies bioluminiscentes. Los organismos sinóforos pueden emitir cientos de partículas brillantes en el mar para confundir a sus atacantes a modo de salvas o "fuegos artificiales". Estas partículas son además pegajosas y se adhieren a la piel de sus atacantes, que se convierten así en reclamo para sus propios depredadores. Algunas medusas y estrellas de mar son capaces de desprenderse de una parte de su cuerpo bioluminiscente para distraer a su enemigo y huir mientras tanto.

La bioluminiscencia también sirve como sistema de caza. El tiburón cigarra ilumina su cuerpo para camuflarse en el agua, salvo una pequeña parte de su vientre, que utiliza para simular la silueta de un pez pequeño y atraer a posibles presas.






Aplicaciones prácticas de la bioluminiscencia 

 La bioluminiscencia no sólo es útil para los seres vivos que la producen, sino también para los humanos. Las bacterias bioluminiscentes del agua se utilizan como detectores ecológicos de la contaminación de su entorno. Como los elementos tóxicos afectan a la intensidad de su luz, se puede estimar el grado de polución por esta variable.

La medicina también se beneficia de esta propiedad. La ingeniería genética ha logrado expresar las sustancias bioluminiscentes en cualquier tejido. De esta manera, se pueden estudiar gran cantidad de procesos biológicos ocultos hasta ahora y mejorar el estudio de enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o algunos tipos de cáncer. Con estas sustancias, se evita el uso de marcadores radiactivos, más nocivos para los seres humanos. 

 Algunas empresas han aprovechado los avances en este terreno para comercializar peces fluorescentes. En otros casos, se han creado instrumentos para detectar las reacciones químicas luminiscentes más sutiles. La revista 'Plos One' recogía el año pasado el trabajo de unos investigadores japoneses que habían captado por primera vez la bioluminiscencia de los seres humanos. La luz es mil veces más débil que la luz que el ojo humano puede percibir y, por ello, utilizaron cámaras ultrasensibles durante varios días. Los investigadores señalan que la luz es más alta por la tarde y brilla más en mejillas, frente y cuello.



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Cómo se origina la bioluminiscencia

La bioluminiscencia se debe a un proceso químico complejo en el que intervienen varios elementos. Estos seres sintetizan luciferina, un compuesto orgánico que reacciona (se oxida) en presencia del oxígeno. La luciferasa es una enzima catalítica que acelera la reacción y el ATP (trifosfato de adenosina), una molécula que genera la energía para que tenga lugar la reacción. El exceso de energía se libera en forma de luz. La composición química de estas sustancias varía en las distintas especies bioluminiscentes. Por ello, se desarrolla una variada gama de colores, entre el verde y el azul como los más comunes, y el rojo o el ámbar en casos más puntuales: la medusa abisal Periphylla periphylla genera tonalidades rojizas.

En cuanto a su origen, no hay una explicación aceptada del todo. Algunas hipótesis sostienen que surgió en los primeros océanos de la Tierra tras los cambios en la composición química de los mismos.


www.consumer.es - Alex Fernández Muerza –

http://www.ecoticias.com/naturaleza/29468/Seres-bioluminiscentes




Humanos que emiten luz:

El Mundo de Eduardo Galeano

http://noestamalserhumildeporlasdudas.blogspot.com/2010/06/el-mundo.html



Saturday, July 3, 2010

El Mediterráneo pierde el 90% de su biomasa marina

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Tan solo el 0,01% del Mediterráneo está protegido, pese a que en el último siglo se ha perdido más de la mitad de la biomasa marina y en algunos puntos hasta el 90%.


Así lo pone de relieve una investigación realizada conjuntamente por la Sociedad Cousteau y National Geographic que se ha presentado este viernes en Barcelona.

   A esta conclusión ha llegado un equipo de submarinistas, entre los que se encuentra el hijo del mítico oceanógrafo francés Jacques-Yves Cousteau, que ha grabado durante el último mes diversos fondos mediterráneos y ha comparado las imágenes con las obtenidas desde 1946 por el padre. Del estudio se deduce que en las reservas marinas existe una biomasa entre cinco y diez veces superior que en el resto del mar, lo que pone de manifiesto la importancia de la conservación.

   A partir de inmersiones en aguas de las reservas de Scandola (Córcega), islas Medes (Catalunya), S'Espardell (Mallorca) y el Parque Nacional del Archipiélago de Cabreara (Sur de Mallorca), los expertos han señalado que su análisis permite una aproximación a lo que había en el Mediterráneo antes de que la sobreexplotación pesquera y la contaminación de sus aguas lo haya situado al borde del colapso.


   Entre las especies emblemáticas, el explorador catalán de National Geographic, Enric Sala, ha destacado que fuera de las reservas marinas el hombre ha acabo con todos los corales rojos que habitaban los primeros 80 metros desde la línea de costa, y que además tan solo quedan vivos un 1% de las cinco especies de tiburones que existían y unos 500 ejemplares de foca monje --200 en las costas africanas y unas 300 entre Turquía y Grecia--.

   El cambio de "proporciones dramáticas" se ha producido, en parte, debido a que solo un 0,01% del Mediterráneo cuenta con reservas de pesca, donde la vida fluye y se expande con relativa rapidez, asegurando la pesca también en aguas cercanas a la misma. Según Sala, es incomprensible que se proteja tan poco el mar, porque al final "el mar es como una cuenta corriente en la que todo el mundo saca dinero pero nadie ingresa".


   El equipo, que partió de Marsella a bordo del Alcyone, realizó una primera inmersión "deprimente" en las aguas próximas a la ciudad francesa, donde el mismo Jacques-Yves Cousteau documentó en 1946 la gran abundancia de peces que existía. En cambio, hoy en día no queda nada de aquello, ha recordado en rueda de prensa su hijo, Pierre-Yves Cousteau, y "lo normal son muchas medusas en verano".


LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

   A pesar de la situación alcanzada, los expertos han señalado que "hay esperanza", ya que la experiencia de las reservas marinas permite asegurar que la situación todavía es reversible. Por ello, han hecho un llamamiento para que la sociedad adquiera una mayor conciencia y demande la extensión de los parques marinos. "Cuando en una zona no se pesca, se puede recuperar", ha asegurado Sala, que además ha defendido la viabilidad económica de las reservas en forma de ingresos turísticos y, también, generando pesca en las zonas aledañas.

   Entre los ejemplos, Sala ha citado el de las islas Medes, donde tan solo 94 hectáreas marinas aportan al año 6 millones de euros a costa de la actividad turística que se deriva, "20 veces más que la pesca". A pesar de ello, ha recordado que en la costa catalana tan solo están protegidos 2 kilómetros cuadrados, para concluir que son necesarias más reservas "porque todo el mundo gana".

   Pierre-Yves ha recordado el legado de su padre, con cuyas imágenes trabaja en la realización de un documental que se estrenará a partir de 2011 y servirá para comparar el estado en el que se encuentra el Mediterráneo tras solo unas pocas décadas. El proyecto servirá también como efeméride, para conmemorar así el centenario de su padre.




ECOticias.com - ep



Thursday, July 1, 2010

Las costas españolas reciben 40 banderas negras por su degradación, según el informe 2010 de Ecologistas en Acción

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Las costas españolas 'exhibirán' este verano un total de cuarenta banderas negras, que son las que metafóricamente ha otorgado la organización Ecologistas en Acción a través del informe 'Caos en la costa' que pone de manifiesto los principales puntos de degradación del litoral y subraya como principales problemas: los vertidos orgánicos e industriales, urbanismo, regeneraciones y obras costeras y el retroceso en la planificación de los Puertos de Interés General.


El informe identifica los diez casos que generan mayor degradación debido a la "intensa transformación del territorio": el Plan de Ordenación del Litoral de Galicia; los desarrollos urbanísticos de cinco municipios Cántabros: Argoños, Arnuero, Escalante, Piélagos y Miengo; la totalidad de la ocupación de la costa de Marbella y Fuengirola; la Costa Blanca con Marina dOr y el pintoresco Barrio de Pescadores del Cabanyal; la histórica ocupación de La Manga, Huelva y el retroceso de la planificación en Matalascañas, Cádiz y la "Arboleda perdida" en el Puerto de Santa María y Baleares con las Áreas de Reconversión Territorial y la costa de Andratx.


   En este sentido, Ecologistas en Acción denuncia las carencias de la Ley de Responsabilidad Ambiental, que deja "indefensa" a España ante vertidos como el que en estos momentos sufre el Golfo de México.

   Además, denuncia que el tratamiento de los vertidos al mar que establece la Ley de Costas se incumple de "forma sistemática" y destaca la Bandera Negra otorgada a la Cascada de la Merda, en el Paque Natural de la Sierra Helada, en la Comunidad Valenciana, como el caso más degradado por los vertidos de aguas residuales.

   Ecologistas en Acción denuncia también que las distintas comunidades autónomas de la costa se saltan "sistemáticamente" la Directiva Marco de Agua, ya que "ninguna de ellas depura y reutiliza sus aguas como la ley contempla". Igualmente, resalta que existe un "déficit generalizado" de infraestructuras, sobre todo en el litoral cantábrico.

    Por otro lado, la ONG señala el "derroche" de 230 millones de euros anuales para regeneración de playas y obras en costas destinadas "a abastecer demandas privadas" y resalta la Bandera Negra otorgada a la playa de la Barceloneta, como el lugar "más transformado y consumidor de dinero público de toda la costa, 60 millones de euros en los últimos 5 años".

   La organización también denuncia en el informe la proliferación de Puertos del Estado por toda la costa. "Estos puertos no cuentan con una justificación económica y ambiental y podrían suponer el mayor impacto de la costa española, en el siglo XXI", explican los ecologistas. Los puertos planificados son: Granadilla (Tenerife), Tarifa (Cádiz), Melilla, El Gorguel (Murcia), Ibiza (Baleares), Vigo, El Musel (Asturias), Pasajes (Euskadi).

   Por último, Ecologistas en Acción ha solicitado a las administraciones competentes y a la propia sociedad que, "ante la gravedad de esta situación", se produzca un cambio de modelo social y económico urgente.

ECOticias.com – ep



ECOLOGISTAS EN ACCIÓN


Wednesday, March 17, 2010

Carta abierta a la dirección del Jardín Botánico de Madrid

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Estimados señores:

Me han llegado noticias de que responsables del Jardín Botánico de Madrid han decidido sacrificar a los gatos que viven refugiados en dichas instalaciones. Soy madrileña y me siento orgullosa de mi ciudad, por su permanente evolución fruto del espíritu abierto, unido a un interés en los ciudadanos por adaptarnos a las mejoras sociales, tanto a nivel colectivo como individual. El respeto por la nauraleza y los animales, en particular, es una muestra de civismo y de amplitud de miras, defendiendo nuestro patrimonio cultural y nuestro habitat. Pero no estamos excentos de defectos propios de cualquier humano y ustedes conocen tan bien como yo, que el abandono de animales domésticos es una evidencia más de lo mucho que nos queda por mejorar. Estos felinos, a los que he tenido el placer de ver cuando he pasado cerca de su recinto, sobreviven sin perjudicar a nadie y sólo son víctimas inocentes de la falta de escrúpulos de algunos de nuestros congéneres que los han dejado a su suerte.  Ellos no merecen pagar con su vida por algo de lo que no son responsables. Tengo que decirles que, al igual que yo, somos muchos los madrileños y visitantes que nos sentimos orgullosos de que hasta ahora se les haya permitido permanecer en este lugar tan acogedor, protegidos y al mismo tiempo libres para disfrutar de una naturaleza que también les pertenece a ellos, al igual que a ustedes y a mí. Es necesario un control en la natalidad de estas criaturas, por supuesto, pero el quitarles la vida que ahora disfrutan, no es la solución más justa y  civilizada.

nenúfar amarillo

Den evidencia ustedes también de su evolución, en otras ciudades europeas esta decisión sería impensable. Confío en que recapaciten, para el bien de estos animales y también, por qué no, del respeto que tenemos el resto de los ciudadanos por nuestro patrimonio cultural y natural, siendo dirigido por personal competente, pero al mismo tiempo compasivos, como lo ha sido hasta ahora la dirección del Jardín Botánico de nuestro querido Madrid.

 

“No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes / pero el Jardín Botánico es un parque dormido / que sólo despierta con la lluvia /… pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico / aquí se quedan sólo los fantasmas / Ustedes pueden irse / Yo me quedo….(con los gatos) A la izquierda del roble .- Mario Benedetti


Yolanda Plaza Ruiz





Os paso algunos versos más de este precioso poema:

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.
Ahora la última nube ha resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.
El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas
Ustedes pueden irse.
Yo me quedo

A la izquierda del roble
Mario Benedetti



 




Tuesday, February 16, 2010

El amor por los árboles (2º parte)

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Quiero compartir con vosotros unas frases de “Intramuros (El río)” del libro de Mario Benedetti “Primavera con una esquina rota”. Espero que os podáis sentir , como yo, reflejados en la experiencia tan intensa de unión  con la Naturaleza, rodeados de árboles,
... la sensación de formar parte del milagro de la Vida.



No importa el orden de las fechas. Importa el orden que pongo a mis evocaciones. Por eso empecé diciéndote que hoy vengo del río. Y es un recuerdo en que vos no estás. El Río Negro, cerca de Mercedes. Cuando tenía doce o trece años, iba en el verano a pasar mis vacaciones en casa de los tíos. La propiedad no era demasiado grande (en realidad, una chacrita), pero llegaba hasta el río. Y como entre la casa y el río había muchos y frondosos árboles, cuando me quedaba en la orilla nadie me veía desde la casa. Y aquella soledad me gustaba. Fue de las pocas veces que escuché, vi, olí, palpé y gusté la naturaleza.




Los pájaros se acercaban y no se espantaban de mi presencia. Tal vez me confundieran con un arbolito o un matorral. Por lo general el viento era suave y quizá por eso los grándes árboles no discutían, sino simplemente intercambiaban comentarios, cabeceaban con buen humor, me hacían señales de complicidad. A veces me apoyaba en alguno de los más viejos y la corteza rugosa me transmitía una comprensión casi paternal. Repasar la corteza de un árbol experimentado es como acariciar la crin de un caballo que uno monta a diario. Se establece una comunicación muy sobria pero lo bastante intensa como para que después uno la eche de menos cuando vuelve al trajín de la ciudad.




 En otras ocasiones subía al bote y remaba hasta el centro del río. La equidistancia de las dos orillas era particularmente  estimulante. Sobre todo porque eran distintas y polemizaban. No tanto los pájaros, que las compartían, sino más bien los árboles, que se sentían locales  y un poco sectarios, cada uno en lo suyo, o sea, en su ribera. Yo no hacía nada. Simplemente observaba. No leía ni jugaba. La vida pasaba sobre mí, de orilla a orilla. Y yo me sentía parte de esa vida y llegaba a la extraña conclusión de que no debía ser aburrido ser pino o sauce o eucaliptus. Pero como aprendí varios años más tarde, las equidistancias nunca duran mucho, y tenía que decidirme por una orilla u otra orilla. Y estaba claro que yo pertenecía sólo a una de ellas. Ya ves como era cierto lo que te dije al comienzo: vengo del río.

Intramuros (El río)
de “Primavera con una esquina rota” Mario Benedetti 

Monday, February 15, 2010

El amor por los árboles

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En el discurso  de aceptación del Premio Nobel 1998, José Saramago , recordó el amor que su abuelo sentía por los árboles, con estas bellas palabras:

“Mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias,  al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver”.  

Abrazarse a un árbol es una de las experiencias más maravillosas que la Naturaleza nos puede ofrecer. Sentir su fuerza,  olvidarnos de todo e intentar escuchar el sonido de la Vida. 







Hacedlo, merece la pena. No lo olvidaréis y a demás… es gratis.

Enlace para leer el discurso de José Saramago:

"THE GIVING TREE", "EL ÁRBOL QUE DA" o "EL ÁRBOL GENEROSO"

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Espero que este información os resulte positiva. El comentario inicial no es mío. Os lo paso tal y como me lo envió  Alicia M. M. :

Cada vez se encuentran con mayor facilidad personas que realizan
proyectos para difundir la conservación y protección de la fauna y
flora, y expresar consternación por los hábitos consumistas que dañan
la frágil red biológica. El arte representa una posibilidad de
diversificar los medios en que el mensaje ecológico se expone y los
ámbitos a los que se dirige. El escritor estadounidense Shel
Silverstein narra e ilustra un cuento llamado “El árbol generoso” que
nos hace pensar en la riqueza natural que nos rodea, capaz de
satisfacer nuestras necesidades, aunque muchas veces no sean más que
caprichos. Quiero compartir ese texto con ustedes:


 Había una vez un árbol que amaba a un pequeño niño. Todos los días el
niño venía y recogía sus hojas para hacerse con ellas una corona y
jugar al rey del bosque. Subía por su tronco, se mecía en sus ramas y
comía sus manzanas. Y ambos jugaban al escondite. Y, cuando estaba
cansado, dormía bajo su sombra. Y el niño amaba al árbol… mucho. Y el
árbol era feliz.


Pero el tiempo pasó. El niño creció. Y el árbol se quedaba a menudo solo. Pero un día, el árbol vio venir a su niño y le dijo: “Ven, Niño, súbete a mi tronco y mécete en mis ramas y come mis manzanas y juega bajo mi sombra y sé feliz”. “Ya soy grande para trepar y jugar,” dijo él. “Yo quiero comprar cosas y divertirme, necesito dinero. ¿Podrías dármelo?” “Lo siento”, dijo el árbol, “pero yo no tengo dinero. Sólo tengo hojas y manzanas. Coge mis manzanas y véndelas en la ciudad. Así tendrás dinero y serás feliz”. Y, así, él se subió al árbol, recogió las manzanas y se las llevó. Y el árbol se sintió feliz.

Arbol anochecer 09

 Pero pasó mucho tiempo y su niño no volvía… y el árbol estaba triste.
 Y entonces, un día, regresó. El árbol se agitó alegremente y le dijo,
“Ven, Niño, súbete a mi tronco, mécete en mis ramas y sé feliz”.
“Estoy muy ocupado para trepar árboles,” dijo él. “Necesito una casa
que me sirva de abrigo. Quiero una esposa y unos niños, y por eso
quiero una casa. ¿Puedes tú dármela?”. “Yo no tengo casa”, dijo el
árbol, “el bosque es mi hogar, pero tú puedes cortar mis ramas y
hacerte una casa. Entonces serás feliz”. Y así él cortó sus ramas y se
las llevó para construir su casa. Y el árbol se sintió feliz.

IMG_0933.jpg Ramas image by Foxtrotfan

 Pero pasó mucho tiempo y su niño no volvía. Y cuando regresó, el
árbol estaba tan feliz que apenas pudo hablar. “Ven, Niño” susurró.
“Ven y juega”. “Estoy muy viejo y triste para jugar”, dijo él, “quiero
un bote que me lleve lejos de aquí. ¿Puedes tú dármelo?”. “Corta mi
tronco y hazte un bote”, dijo el árbol. “Entonces podrás navegar
lejos… y serás feliz”. Y así él cortó el tronco y se hizo un bote y
navegó lejos. Y el árbol se sintió feliz. Pero no realmente. Y después
de mucho tiempo su niño volvió de nuevo. “Lo siento, Niño,” dijo el
árbol, “pero ya no tengo nada para darte. Ya no me quedan manzanas”.
“Mis dientes son muy débiles para comer manzanas”, le contestó. “Ya no
me quedan ramas” dijo el árbol, “tú ya no puedes mecerte en ellas”.
“Estoy muy viejo para columpiarme en las ramas”, respondió él. “Ya no
tengo tronco” dijo el árbol, “tú ya no puedes trepar”. “Estoy muy
cansado para trepar” le contestó. “Lo siento” se lamentó el árbol,
“quisiera poder darte algo… pero ya no me queda nada. Soy sólo un
viejo tocón. Lo siento…”. “Yo no necesito mucho ahora,” contestó él,
“sólo un lugar tranquilo para reposar. Estoy muy cansado”. “Bien”,
dijo el árbol reanimándose, “un viejo tocón es bueno para sentarse y
descansar. Ven, Niño, siéntate. Siéntate y descansa”. Y él se sentó. Y
el árbol fue feliz.

 Una palabra: gratitud. Entender su significado y reencontrarnos con
ella, en una sociedad que piensa que ha pagado por todos los servicios
y que no tiene que agradecer a nadie. Menos a la naturaleza, de quien
toma mucho más de lo necesario. Claro, así sucede cuando algo es
gratis, abusamos. Ojalá reflexionáramos un momento y detuviéramos ese
consumismo ansioso en el que nos anclamos, desgastando nuestro medio y sobre todo reduciendo nuestra capacidad de sentirnos satisfechos con
lo sencillo, sin excesos.

            Resulta importante rescatar cuentos como éste. Debemos
buscar formas que sean nuevas en la emisión de mensajes ecológicos
para así conseguir un mayor impacto y convocar al cambio a un público
más amplio. Te invito a que compartas este cuento y esta reflexión.
Recuerda que en materia ambiental es primordial abordar los temas,
hablar de ellos, nombrarlos, pensarlos. Tal vez así, poco a poco al
conocerlos, comiencen a importarnos.


En este enlace podéis leer más información sobre este libro:


Copio un detalle que me parece importante para ampliar el comentario ya expuesto anteriormente sobre nuestra relación con la Naturaleza:

“La historia sólo usa la palabra “necesito” al final, para describir la necesidad del niño (ahora viejo) de un lugar para descansar; para el resto de sus deseos usa la palabra “quiero”.

La destrucción del Medio Ambiente, de la Naturaleza en general, por el ser humano, no está justificada en una “necesidad” real sino en un consumismo desolador fruto del egoísmo, del deseo acaparador, del capricho infantil e inmaduro , características propias de nuestra especie.
Una especie, la humana, principal causante de la extinción de miles de especies animales y vegetales  del Planeta.