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Friday, September 17, 2010

El arte de silenciar la conciencia

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En la novela de Italo Calvino El vizconde demediado, encontramos un diálogo sobre el arte de construir instrumentos de tortura, “patíbulos para inocentes” y los recursos de la conciencia para evadir el sentimiento de culpa y de responsabilidad en el personaje de Pietrochiodo, carpintero de la corte. Al igual que Pietrochiodo, el ser humano (en general) evita meditar sobre los resultados de sus actos, a tal grado que algunos han extirpado para siempre la conciencia de su ser, otros la tienen mal educada, convirtiéndose en individuos incapaces de sentir remordimiento, sin escrúpulos, sin ética. Lo que debería ser un mecanismo de alarma interior a la hora de obrar, ha dejado de cumplir su función.

 

"En esta trágica coyuntura, el maestro Pietrochiodo había perfeccionado mucho su arte de construir horcas. Ahora eran auténticas obras maestras de carpintería y mecánica, y no sólo las horcas, sino también los potros, las árganas y los otros instrumentos de tortura con los que el vizconde Medardo arrancaba confesiones a los acusados. Yo estaba a menudo en el taller de Pietrochiodo, porque era muy hermoso verlo trabajar con tanta habilidad y pasión. Pero un tormento roía siempre el corazón del albardero. Lo que él construía eran patíbulos para los inocentes. “¿Cómo me las arreglo —pensaba— para que me encarguen construir otra cosa igualmente bien ideada, pero que tenga una finalidad distinta? ¿Y cuáles pueden ser los nuevos mecanismos que constuiría de mejor grado?”.  Pero al no hallar respuesta a estas preguntas, trataba de expulsarlas de su mente, empeñandose en hacer las maquinarias más bellas e ingeniosas que podía.
    Tienes que olvidarte de la finalidad para la que servirán —me decía también a mí—.
Míralos sólo como mecanismos. ¿Ves qué hermosos son?"



Wednesday, September 15, 2010

El poder de la mente - Eduardo Punset

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Los que hemos convivido con animales hemos aprendido a ver en ellos lo que el resto de los humanos (incluídos muchos ciéntíficos) no quieren ver: los animales son conscientes de su vida; toman decisiones, no son máquinas, no están programados, no reaccionan siempre por instinto (nosotros también actuamos muchas veces por instinto), deciden lo que quieren hacer, evalúan las situaciónes y actúan en consecuencia; tienen un lenguaje que los humanos no entendemos, pero entre animales de diferentes especies sí se comprenden; son flexibles, pueden aprender y cambiar de comportamiento; tienen una personalidad propia,…ningún animal es igual a otro, son individuos irrepetibles. ¿Por qué comienzo este tema hablando del comportamiento animal? Porque, a diferencia del resto de los animales, al ser humano le cuesta cambiar de opinión, es más, aunque su comportamiento o actitud resulte negativo para él y su prójimo, es reacio a realizar ninguna modificación. Y ¿qué hay de querer ser diferentes del resto?  A la mayoría de las personas les aterra tener ideas y actitudes diferentes a las de sus conciudadanos. Quieren pertenecer a un grupo y otorgan a otros la responsabilidad de pensar y decidir por ellos. Esto es lo que Eduardo Punset nos viene a decir, entre otras cosas, en su libro El poder de la mente.

A la pregunta de ¿por qué es tan difícil cambiar de opinión? Punset expone:
“Por la conciencia social, porque tiene un poder normativo considerable”. La sociedad en sí misma hace creer al ser humano cuáles son las reglas que hay que seguir. “ Sigo sin entender por qué la gente tiende a repetir lo mismo que le hace infeliz”. ¿Por qué hay hombres que no son inteligentes? Porque son inflexibles”.

En definitiva, a la especie humana le ocurre como al tonto voluntario: “Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue”.





Tema relacionado:


La necesidad de desaprender lo aprendido




Tuesday, September 14, 2010

Radiografía de un psicópata

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Por: Carolina Gutiérrez Torres


No sentir afecto ni remordimiento son los mandamientos de un asesino en serie

 la niña de 12 años llegó al consultorio de la psicóloga Elizabeth León Mayer le mostró un cuaderno que siempre cargaba con ella. “Cómo matar a una hermana sin que nadie se dé cuenta”, decía en la primera página, en letras grandes y desordenadas. En el cuaderno contaba cómo, diariamente, le echaba unas goticas de veneno para rata en el desayuno a su hermana sin que nadie se diera cuenta. También narraba el día en que mató a la mascota de la casa porque no la soportaba.
Ella dice la doctora Mayer es una psicópata en potencia, que todavía puede ser tratada psicológicamente. Si no recibe atención, en el futuro, será una mujer fría, cruel, que seducirá a los hombres para luego violentarlos. Quizá sea una asesina en serie o robe por satisfacción. En cualquiera de los casos no sentirá remordimiento. Ese es el primer mandamiento de un psicópata: no te arrepentirás de tus actos, tendrás plena conciencia de lo que haces, pero nunca sentirás remordimiento frente a los crímenes que ejecutas.
Este caso es de Santiago de Chile, de donde es originaria la psicóloga Mayer, pero no cambiaría mucho si el escenario fuera otra metrópoli como Bogotá, Buenos Aires o Nueva York. En las grandes ciudades los trastornados suelen tener características similares. “En una gran ciudad un psicópata tiene más opciones de delitos para cometer, puede quebrantar las reglas sin ser descubierto. Puede camuflarse fácilmente, pasar inadvertido”.

Clases sociales de la psicopatía
Según la chilena, las brechas sociales que se viven en las grandes urbes engendran diferentes clases de psicópatas; pobres y ricos. Así podrían clasificarse. “Psicópata pobre, en una gran ciudad, va a ser delincuente. Psicópata con dinero, un profesional exitoso. El adinerado probablemente será gerente de una gran organización o un líder que mueve masas. Un psicópata pobre será el jefe de una pandilla de niños, y después dirigirá alguno de los carteles de droga que hay en los barrios marginales”.
Mayer sigue citando otras características del psicópata que nació con dinero y del que no tiene plata. Del que gerencia una megaempresa y del que nunca ha ganado más de un salario mínimo. “El psicópata educado y con dinero probablemente tendrá un cargo en la política, en el mundo empresarial, en el poder judicial, en profesiones de la salud. También puede estar en sitios donde tiene amplio acceso a sus víctimas, como en el clero o cualquier tipo de religión”. En las redes de narcotráfico el psicópata con dinero se encarga de las relaciones con los policías, con los jueces, con los políticos.
“En cambio, en los sectores más bajos van a estar ubicados en pandillas, pero generalmente no son la cabeza del grupo. Son los que le murmuran al oído al cabecilla. Son el poder en la sombra, porque ahí se pueden mover mejor y hay menos posibilidades de que los descubran”.
El destino de los dos desequilibrados, el del infortunado económicamente y el del adinerado se une al final de la historia. Los dos suelen terminar su vida en una prisión. “Psicópata pobre cae a la cárcel generalmente por robo, violencia, homicidio o violación. El otro cae a la cárcel generalmente por delitos económicos”.
Crimen público
Segundo mandamiento del psicópata: serás cruel hasta la saciedad, te divertirás torturando a tu víctima, viéndola sufrir. Nada más excitante que el dolor del débil, del que no tiene cómo defenderse.
“Si se encuentra un cuerpo mutilado es muy probable que un psicópata haya participado en ese crimen. Detrás de una persona con este trastorno hay víctimas destruidas moralmente, violaciones muy brutales, en las que el sujeto la mayoría de las veces ni siquiera se preocupa por limpiar los rastros”, dice la psicóloga chilena.
En ese país los medios de comunicación contaron con indignación la historia de un hombre que violaba a las mujeres frente a un público esa era la condición para cometer el crimen. Los espectadores debían ser familiares de la víctima. El hombre irrumpía en las casas durante las noches, reunía a los hijos y al esposo en la sala de la vivienda, desnudaba a la madre, la torturaba y la violaba hasta el cansancio. Después iba hasta la habitación matrimonial, se daba una ducha, se vestía con la ropa del esposo y obligaba a la mujer violada a prepararle la comida.
Ese hombre no estaba loco ni era un enfermo mental, era psicópata sentencia Mayer. Si decimos que es un enfermo le estamos quitando responsabilidad. Ellos están total y plenamente conscientes de lo que hacen. Si yo digo que es un enfermo mental lo estoy transformando en inimputable y en alguien que no sabe lo que está haciendo. Ellos saben que lo que hacen está mal y que pueden evitar hacerlo”.
Tercer mandamiento: no amarás ni a tus padres ni a tu prójimo, no crearás vínculos afectivos con nadie. “Si lo hace podría ser con alguien muy cercano, como un hijo. Pero no con el amor de un padre normal hacia su hijo, sino porque ese hijo es de él, le pertenece. Si ese hijo le falla, se desvincula. Inicialmente este sujeto se muestra simpático, agradable y comprensivo, pero no tiene empatía con nadie”.
En Bogotá, Campo Elías Delgado, el protagonista de la masacre del restaurante Pozzeto, el asesino de 26 personas incluida su madre, es quizás el psicópata que más fuertemente marcó la historia de la ciudad. Ningún examen dictaminó su psicopatía, más allá de que hubiera sido combatiente en Vietnam, y de algunas neurosis menores como vestirse siempre con camisas de manga corta y lavarse las manos compulsivamente. El múltiple crimen del 4 de diciembre de 1986 fue suficiente para ponerle la marca. Cumplió con el tercer mandamiento: mató a su madre y, acto seguido, a una estudiante de inglés. Al día siguiente ingresó a su restaurante preferido, en la séptima con 62, pidió un whisky, sacó una pistola y eliminó a 24 inocentes.











PSICÓPATAS ESPAÑOLES
PACMA graba la tortura y muerte del Toro de la Vega
Tema relacionado: 

El psicópata no tiene nada de humilde…se cree un ser superior


http://noestamalserhumildeporlasdudas.blogspot.com/2010_08_01_archive.html

Thursday, September 2, 2010

Existe una moral innata en los animales (humanos o no)

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Los estudios con animales (no humanos) demuestran que estos actúan igual que los humanos: cooperan, son altruistas y  generosos. Esto es lo que se menciona en la entrevista realizada por Eduardo Punset a un famoso científico y piscobiólogo de la Universidad de Harvard . En el comportamiento de animales salvajes se puede observar cómo después de una lucha entre un superior de la manada y un subordinado,  se abrazan para reconciliarse y tranquilizar al resto.

Algo que no se menciona en esta entrevista es el grado de moral que unos humanos tienen en comparación con otros. No todos tienen (tenemos) el mismo grado de moralidad, incluso algunos, han eliminado completamente este valor. También se puede (o se debe) desarrollar con el tiempo.


Aquí podéis escuchar y ver la entrevista:

http://www.youtube.com/watch?v=aDflVgAvdq8






Tuesday, August 31, 2010

El psicópata no tiene nada de humilde…se cree un ser superior

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He encontrado esta entrevista realizada  por Eduardo Punset a Robert Hare en texto (sólo parte de la entrevista).También podéis ver el vídeo en este enlace:


¿Podemos encontrar psicópatas en los que disfrutan torturando y matando a un animal?




El estilo de vida psicópata 







Los psicópatas tienen formas más sutiles de hacer daño que la agresión física y de hecho los peores de ellos llevan trajes impecables, conducen coches de lujo y ocupan algunos de los puestos más importantes en política y empresa: tu jefe podría ser uno de ellos. Robert Hare vuelve a REDES para hablarnos de peligros que muchas veces preferimos no ver.
 



Robert Hare:
Saben que obran de un modo que la sociedad considera erróneo… entienden las reglas del juego, las conocen perfectamente. La conciencia implica conocer las reglas, pero también sentir que uno debe cumplirlas, y en su caso no es así. Un psicópata entiende las normas y puede ponerse en la piel de alguien intelectualmente o cognitivamente, pero no emocionalmente. En su conducta falta uno de los elementos más importantes de la humanidad, es decir, cómo se pueden sentir los demás. Y esto significa, por supuesto, que pueden actuar sin tener que preocuparse en absoluto de cómo repercuten emocionalmente sus acciones en los otros.

Eduard Punset:

Pero una cosa está clara: los psicópatas son incapaces de sentir empatía, de ponerse en el lugar de otra persona. Aunque saben lo que hacen, no sienten ningún tipo de remordimiento, su conciencia no les dice que han actuado mal.


Robert Hare:
Saben que obran de un modo que la sociedad considera erróneo… entienden las reglas del juego, las conocen perfectamente. La conciencia implica conocer las reglas, pero también sentir que uno debe cumplirlas, y en su caso no es así. Un psicópata entiende las normas y puede ponerse en la piel de alguien intelectualmente o cognitivamente, pero no emocionalmente. En su conducta falta uno de los elementos más importantes de la humanidad, es decir, cómo se pueden sentir los demás. Y esto significa, por supuesto, que pueden actuar sin tener que preocuparse en absoluto de cómo repercuten emocionalmente sus acciones en los otros.

El psicópata tiene un repertorio de conductas muy amplio, puede actuar, desempeñar muchos papeles. Si ser encantador funciona, lo es. Si no funciona, quizá te amenace o intente intimidarte. Si tampoco funciona, entonces recurrirá a la violencia. La clave es que todas sus acciones tienen un componente depredador, es como cuando un gato persigue a un ratón. ¡Al gato no le importan en absoluto los sentimientos de su presa!
Hay que pensar en ellos como si actuaran sobre un escenario: adoptarán el personaje que más les convenga para la situación. Los que lo analicen con detenimiento verán que esa actuación no es demasiado buena, sino puro juego sucio; pero la gran mayoría no tendrá el tiempo o la energía para ir más allá de la fachada. Creerá que la persona es lo que aparenta… habla muy bien, te dirá que tiene mucho dinero, que hará cosas fantásticas por ti… y por supuesto nunca sucede…



En las películas y la televisión, el principal ingrediente es la violencia. Y se trata de violencia depredadora: violencia a sangre fría, sin pasión, se actúa contra los demás sin ningún tipo de preocupación por ellos, sin sentimientos de remordimiento o de culpabilidad. ¡Y los niños lo ven! ¡Los jóvenes lo ven! Y gran parte de este material se convierte en un modelo a imitar: un guión sobre cómo actuar. Tal vez les cueste comportarse así, pero con el tiempo aprenden. Déjame darte un ejemplo: en Estados Unidos, hace 9 ó 10 años, hubo un período en el que los chavales jóvenes, de 14 ó 13 años, solían reunirse en grupo y pegarle una paliza a otro chaval. Le pegaban patadas, le acosaban, le humillaban. ¡En Canadá nunca había pasado nada similar! Hasta que apareció en la televisión. Al cabo de dos o tres meses, ya teníamos casos de este…

Eduard Punset:
Acoso escolar o bullying…


Robert Hare:
Acoso, palizas, humillaciones… se había convertido en un modelo para los niños. Por eso creo que lo que sucede ahora en nuestra sociedad es que el número de casos de la psicopatía tal vez no esté aumentando (aunque quizá sí, no estoy seguro), pero sin embargo a un psicópata le resulta mucho más fácil expresarse que antes, porque lo que antes se consideraba poco ético, inmoral o antisocial ahora se convierte en la norma. Pasa a estar bien. Todo se reduce a pensar, ante todo, en uno mismo.











Algunos apuntes que he cogido de esta entrevista: 



1 % de la población es psicópata.
15% de la población reclusa.
Infligen sufrimiento indecible en gente inocente.

Tienen formas sutiles de hacer daño.
Peligros que muchas veces la gente prefiere no ver.

Aunque saben lo que hacen no sienten ningún tipo de remordimiento.
No pueden ponerse en el lugar del otro emocionalmente.
Entienden las reglas del juego pero no las cumplen.
Consiguen engañar a casi todo el mundo. Su fachada es impecable pero por dentro están vacíos. Llevan una máscara, no muestran ninguna emoción.
Identifican a los más vulnerables y se aprovechan de ellos.
El débil es un imbécil que está pidiendo a gritos que se aprovechen de ellos.
Mienten y manipulan de manera natural. No se inmutan si se les descubre.
Todo se reduce (para ellos) a pensar ante todo en uno mismo.
Actuan como en un escenario, adoptan el papel que más les conviene para cada situación.
Suelen utilizar el rumor para machacar a alguien, eliminando detalles esenciales y los sustituye por otros. Nunca da la cara, no se sabe quién ha originado ese rumor. 




Uno de los libros mencionados es Snakes in Suits: When Psychopaths Go to Work”[Serpientes en traje: cuando los psicópatas van al trabajo] de Robert Hare. En estos enlaces podéis leer algo de él: